Cuestiones de
América
Arrepentido revela
asociación de la CIA con escuadrones de la muerte
Un agente
arrepentido de la CIA, Ralph W. McGehee, que formó parte de la organización
entre 1952 y 1977, publicó un libro llamado "Deadly Deceits: My 25 years
in the CIA" ("Engaños mortales: Mis veinticinco años en la
CIA"), donde detalla la participación de EEUU a través de la CIA en la
preparación de las dictaduras latinoamericanas y en la represión que impusieron
luego de conquistar el poder.
A
partir de la desclasificación de documentos, la historia de la CIA "está
haciéndose dolorosamente clara", sostiene el ex agente.
El
entrenamiento para torturas "que rivalizaron con los nazis" y la
asociación de la CIA con los "escuadrones de la muerte" para los que
"el Departamento de Información e Inteligencia sirvió de cobertura",
son algunas de las confesiones realizadas por el ex agente sobre las
operaciones de la CIA en Uruguay. En el rubro torturas destaca particularmente
la participación como instructor del "conocido torturador" Dan
Mitrione.
Según
McGehee la CIA armó directamente "la policía secreta" y "escuadrones
de la muerte" en "El Salvador, Guatemala, la Nicargua presandinista,
Corea del Sur, Irán, Chile y Uruguay". El ex agente señala que esas
operaciones son las responsables de "torturas, desapariciones y muertes´´.
McGehee
reconoció también que "en 1973 la CIA supervisó y asesinó al presidente
Salvador Allende" en Chile y señaló que la empresa electrónica
norteamericana ITT "ofreció un millón de dólares a la CIA para que diera
un golpe". Agregó que la agencia colaboró con los militares chilenos desde
1971 para elaborar un listado de "20.000 candidatos a ser asesinados la
mañana del golpe".
En un
libro donde se reconoce la participación norteamericana en crímenes cometidos
en 42 países de todo el mundo, también se admite la existencia de la
"Operación Condor" para concretar el "arresto y asesinato de
políticos e intercambio de prisioneros entre Paraguay, Argentina, Chile y
Uruguay". Según McGehee, "Estados Unidos brindó inspiración y
asistencia financiera y técnica para la represión. La División de Servicios
Técnicos de la CIA proveyó de equipamiento de tortura" a las dictaduras
latinoamericanas.
En
otros países del continente, la CIA "organizó grupos terroristas para
atacar y asesinar políticos de izquierda sin implicar a los gobiernos. Estos
grupos incluyen La Mano Blanca y Ojo por Ojo en Guatemala, La Banda en
República Dominicana y El Escuadrón de la Muerte en Brasil".
McGehee,
que fue durante 14 años "oficial de operaciones" en el extranjero y
durante 11 años oficial de alto rango en el cuartel general de la CIA en
Langley, no duda y afirma que en función de todo lo expuesto la organización
para la que trabajó durante un cuarto de siglo "debería ser abolida, su
liderazgo terminado y sus principales miembros juzgados por crímenes contra la
humanidad".
La
lección de Mitrione
McGehee
asegura que en Uruguay la CIA "estuvo asociada a los escuadrones de la
muerte. La estación de la CIA tuvo un control sobre las listas de los más
importantes activistas de la izquierda. Entregó nombres de sus familias y amigos.
Mediante el servicio de alianza, la CIA obtuvo y entregó (a los servicios de
inteligencia y al escuadrón de la muerte) nombres completos, fecha y lugar de
nacimiento, nombre de los padres, direcciones, lugar de trabajo y fotografías.
Fue una información invalorable para las operaciones de control de los
subversivos y una variedad de otros propósitos".
En
1969, la agencia envió a nuestro país al "conocido torturador" Dan
Mitrione. El ex agente comenta que hasta ese año, "las fuerzas de derecha
solamente habían utilizado la tortura como último recurso. Mitrione los
convenció para que la usaran como una práctica rutinaria. Su dicho era: 'El
dolor exacto, en el lugar exacto, en la cantidad exacta para obtener el efecto
deseado'. Las técnicas de tortura que enseñó a los escuadrones de la muerte
rivalizaron con los nazis. Finalmente se volvió tan temido que los
revolucionarios lo secuestraron y asesinaron un año después".
Posteriomente
McGhehee afirma que entre 1970 y 1972 los oficiales de la CIA "utilizaron
el respaldo de informantes para ayudar al Departamento de Información e
Inteligencia, que a su vez fue cobertura de los escuadrones de la muerte".
El ex agente norteamericano se refiere o al Departamento de Inteligencia y
Enlace de la Policía.
El
asesinato de Allende
A
fines de 1971 la CIA estaba estrechamente conectada con los militares en Chile.
Según McGehee, los agentes de la organización "comenzaron a recolectar la
clase de información que sería esencial para una dictadura militar después de
un golpe de Estado: listas de civiles que deberían ser arrestados, aquellos que
serían protegidos y las instalaciones gubernamentales que deberían ocuparse de
inmediato".
En
1973 los militares "prepararon las listas de cerca de 20.000 mandos medios
de las organizaciones populares, candidatos a ser asesinados en la mañana del
golpe. Hubo otra lista con tres mil altos mandos que serían arrestados. Las
listas detallaban nombre, dirección, edad, profesión, estado civil y amigos más
cercanos". Los representantes de la CIA justificaron su presencia en Chile
en aquellos años argumentando la existencia de una misión militar
norteamericana.
McGehee
recuerda que en junio de 1973, militares chilenos y agentes norteamericanos
terminaron de elaborar la lista de extremistas y líderes políticos. Allí
estaban incluidos "periodistas marxistas, agentes del comunismo
internacional y cualquiera y todas las personas que hubieran participado con
cualquier grado de vigor en organizaciones vecinales, comunales u
organizaciones nacionales. Se había pedido al Pentágono que autorizara a la CIA
a dar a la Armada chilena listas de chilenos relacionados a países
socialistas".
Los
nombres fueron divididos en dos grupos: personas desconocidas públicamente pero
de importancia para las organizaciones de izquierda y personas conocidas que
ocuparan importantes posiciones. Veinte mil ocuparon el primer grupo y debían
ser asesinados. Tres mil fueron al segundo para ser encarcelados.
En
1973 la CIA "supervisó y asesinó Salvador Allende, el primer líder
socialista democráticamente elegido en Latinoamérica. El problema comenzó
cuando Allende nacionalizó sectores controlados hasta entonces por firmas
norteamericanas. En ese momento la ITT le ofreció un millón de dólares a la CIA
para que diera un golpe, lo que fue rechazado. La CIA reemplazó a Allende por
el general Augusto Pinochet, quien torturó y asesinó a miles de sus
compatriotas".
"Crímenes
contra la humanidad"
Luego
de una extensa experiencia integrando la organización, el ex agente criticó
duramente la necesidad de ocultamiento desarrollada por la misma y ratificada
por el gobierno norteamericano. En ese sentido, rememoró el discurso
pronunciado por el ex presidente Bill Clinton en la celebración del 50
Aniversario de la agencia, cuando dijo: "Por necesidad, los americanos
nunca sabrán la historia completa de su coraje". A su entender, esto
quiere decir que "los americanos deberían dejar de criticar a la CIA
porque no saben lo que realmente hace. Una agencia que está más allá de la
crítica también está más allá del comportamiento moral. Su secreto y falta de
control permite el crecimiento de su corrupción. Por otra parte, el comentario
de Clinton simplemente es mentira. La historia de la agencia está haciéndose
dolorosamente clara con la decalificación de sus documentos".
McGehee
comentó que la CIA "usualmente ha despreciado las alianzas con los
defensores de la democracia, la libre expresión y los derechos humanos,
prefiriendo la companía de dictadores y tiranos. Ha respaldado las dictaduras
de derecha porque éstas permiten a los americanos ricos explotar el trabajo y
los recursos de otros países. Pero los americanos pobres y de clase media pagan
el precio luchando en guerras que son consecuencia de las acciones de la CIA, desde
Vietnam hasta la Guerra del Golfo pasando por Panamá.
Además
habría que preguntarse la razón para que los 'intereses americanos' se alcancen
a costa de los derechos humanos de otras personas".
Desde
su punto de vista, la organización para la que trabajó durante un cuarto de
siglo "debería ser abolida, su liderazgo terminado y sus principales
miembros juzgados por crímenes contra la humanidad".
*
La Republica
en la red, en Rebelión,
14 de marzo
del 2001.
Cuestiones de América Nº 10, Agosto-Septiembre
de 2002
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