Para Luis Echeverría llegó la
hora de rendir cuentas.
Para varias generaciones de mexicanos, llegó
la hora del desquite...
El martes 25 de junio, personal
de la Fiscalía Especial para la Investigación de Movimientos Sociales y
Políticos del Pasado se presentó en el domicilio de Luis Echeverría Álvarez, en
la calle de Magnolia número 131, colonia San Jerónimo Lídice.
Llevaba consigo el insólito
requerimiento ministerial por medio del cual se notificaba al expresidente que
debía comparecer el martes 2 de julio a las nueve horas —en calidad de
“indiciado”—, en relación con la denuncia penal FEMOSPP/02/2002, referente a
los hechos del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas.
Promovida y ratificada por
varios de los líderes históricos del 68, dicha querella presenta a Echeverría
como presunto responsable de los delitos de genocidio, homicidio, lesiones,
privación ilegal de la libertad, abuso de autoridad y lo que resulte. De éstos,
por lo menos el genocidio no prescribe, según los protocolos internacionales
firmados por México (Proceso 1337).
De la propia indagatoria
comienzan a desprenderse, así mismo, indicios sólidos sobre posibles
desapariciones relacionadas con el movimiento estudiantil del 68 que, de
configurarse plenamente, acelerarían los procedimientos legales y podrían
conducir a la cárcel al expresidente Echeverría.
La legislación penal vigente
establece, en efecto, que los tiempos legales de la prescripción en este caso,
en particular, no corren mientras no se encuentre o conozca el paradero de la
víctima.
Además, la Fiscalía tiene ya en
su poder parte de la nómina del Batallón Olimpia, los sujetos del guante blanco
que asesinaron, privaron de su libertad, vejaron y lesionaron a un número
indeterminado de estudiantes el 2 de octubre.
Un ayudante de la casa de
Echeverría recibió la notificación y la llevó directamente al expresidente,
quien acababa de regresar de China, en donde estuvo varios días, invitado por
el gobierno de ese país. Después de varios minutos, la misma persona salió y
entregó a los enviados de la Fiscalía el acuse de recibo, con la firma del
hombre que, según los denunciantes, es uno de los presumibles coautores
intelectuales de la muerte, tortura y desaparición de más de un centenar de
estudiantes que intervinieron antes, durante y después del mitin del 2 de
octubre en Tlatelolco.
Dado que no había tenido
ninguna noticia previa, el hecho de que el inculpado devolviera el acuse de
recibo firmado fue bien visto por Ignacio Carrillo Prieto, el responsable de
armar los rompecabezas del 2 de octubre de 1968, del 10 de junio de 1971 y de
la guerra sucia que se prolongó hasta los años ochenta.
Dos días después, el Fiscal
Especial despejó sus temores de empezar mal con una parte fundamental de la
investigación, es decir, con las comparecencias de los contados exservidores
públicos sobrevivientes del 68, pues su enlace con Echeverría le confirmó que
éste se hallaba dispuesto a comparecer.
Acompañado por sus ayudantes y
abogados, el martes 2, Echeverría llegó con poco más de una hora de
anticipación a la cita, antes incluso que el fiscal Carrillo Prieto, que la
parte acusadora y la prensa. Ingresó por el estacionamiento del inmueble
ubicado en avenida Juárez número 100, donde personal de la Fiscalía se encargó
de conducirlo hasta el tercer piso, el cual fue acondicionado con cinco hileras
de sillas y una mesa en forma de “L”.
Con parte de los acusadores a
sus espaldas y la mirada clavada en el Ministerio Público, el octogenario
Echeverría escuchó, imperturbable, cada una de las imputaciones asentadas
dentro de la averiguación previa número FEMOSPP/02/2002, en la que aparecen
como denunciantes Raúl Álvarez Garín, Roberto Francisco Escudero Vázquez, Félix
Lucio Hernández Gamundi, César Tirado Villegas, Gilberto Rincón Gallardo,
Arturo Martínez Nateras, Javier Ramos Rodríguez, Rodolfo Echeverría Martínez y
José Gilberto Piñeiro Guzmán.
La sola lectura de las
acusaciones consumió casi cuatro horas, y en todo ese tiempo el “indiciado”
permaneció casi inmóvil, sin hacer prácticamente ningún gesto ni ademán.
Por los acontecimientos del 2
de octubre del 68, la Fiscalía Especial acumula, por lo menos, una docena de
denuncias más contra Echeverría y quien resulte responsable. Cuatro de ellas
fueron promovidas directamente en la Fiscalía y el resto se presentó ante otras
instancias federales y locales, aunque ya fueron ratificadas en la propia
Fiscalía.
Agotada la primera parte de
esta audiencia judicial sin precedente en la historia de México —nunca antes un
expresidente había declarado en calidad de “indiciado”—, el Ministerio Público
dio lectura a un cuestionario de 182 preguntas.
A continuación se reproduce la
parte del interrogatorio en la cual la Fiscalía cifra su certeza de obtener
declaraciones verídicas del indiciado.
El cuestionario
—Describa las instrucciones que
le dio Gustavo Díaz Ordaz respecto del movimiento estudiantil de 1968.
—¿Recibió por parte del
presidente de la República algún cuestionamiento o indicación respecto del
acontecimiento de esos hechos, mientras sucedían? (Explicar en cada caso.)
—Como secretario de
Gobernación, ¿qué órdenes recibió antes de los hechos por parte del presidente
de a República, con motivo del mitin del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de
las Tres Culturas?
—¿En qué lugar se encontraba el
2 de octubre de 1968 al suceder los hechos? ¿Con quién?
—¿Cómo se entera?
—¿Qué ordena sobre ello?
—¿Recibía información de parte
de Inteligencia Militar?
¿Eso era a diario?
—En ausencia del presidente, al
secretario de Gobernación le correspondía el control político del gobierno y
del gabinete. ¿En qué momento se presentó esa situación durante el conflicto de
1968?
—¿Qué instrucciones tenía al
respecto?
—¿Tuvo conocimiento previo de
la operación Galeana, previo a la realización del mitin que se llevaría a cabo
el 2 de octubre de 1968?
—En caso afirmativo, ¿cómo se
enteró?
—¿Cuál era la finalidad de la
presencia del Ejército en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968?
—¿Quién coordinó las acciones
gubernamentales del 2 de octubre de 1968?
—¿Cómo coordinó las acciones
gubernamentales del 2 de octubre de 1968?
—¿Tenía usted informado al
presidente de todo lo acontecido en el movimiento estudiantil?
—¿Qué indicaciones le daba éste?
—Previo al anunciado mitin del
2 de octubre del 68, ¿tomó algún acuerdo antes con algunos funcionarios del
gabinete para prevenir algún acontecimiento anormal?
—¿Tomó alguna medida de
conformidad con las facultades de su cargo, para evitar o interrumpir los
hechos violentos del 2 de octubre de 1968?
—Como secretario de
Gobernación, ¿qué informes rindió al presidente de la República, con motivo de
los hechos violentos ocurridos en la tarde y noche del 2 de octubre de 1968, en
la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco?
—Como secretario de
Gobernación, ¿cuál fue su participación ante el movimiento estudiantil de julio
a diciembre de 1968, y la del subsecretario del ramo, Mario Moya Palencia?
—¿Cuáles fueron las
instrucciones que usted giró a su personal subordinado cuando se enteró de que
el 2 de octubre de 1968 se iba a realizar una manifestación estudiantil en la
Plaza de las Tres Culturas?
—¿Qué medidas ordenó a sus
colaboradores se tomaran antes, durante y después del 2 de octubre de 1968,
para que se informara a los medios de comunicación?
—¿Ordenó que se tomara alguna
medida precautoria en cuanto a los detenidos y los muertos de la tarde del 2 de
octubre de 1968?
—¿Qué medidas llevó a cabo una
vez enterado de las acciones a lo largo del movimiento contra el CNH?
—¿Qué relaciones de enlace y
coordinación tuvo con el secretario de la Defensa Nacional, general Marcelino
García Barragán?
—¿Qué relación tuvo usted como
secretario de Gobernación con el jefe del Estado Mayor Presidencial, general Gutiérrez
Oropeza?
—¿Qué relaciones de enlace y
coordinación tuvo con él?
—¿Qué relación tuvo usted como
secretario de Gobernación con el director federal de Seguridad, Fernando
Gutiérrez Barrios?
—¿Qué relaciones de enlace y
coordinación tuvo con él?
—¿Qué relación tuvo usted como
secretario de Gobernación con el jefe de la Policía del Distrito Federal,
general Luis Cueto Ramírez?
—¿Qué relaciones de enlace y
coordinación tuvo con él?
—¿Qué información recibió del
procurador general de la República antes, durante y después del movimiento
estudiantil?
—¿Quién coordinaba
políticamente el seguimiento de las pláticas del CNH con los señores Andrés
Caso y Jorge de la Vega?
—¿Quién ordenó la detención y
traslado a diversas cárceles de esta ciudad y del país de las personas, entre
estudiantes, asistentes al mitin y vecinos que se encontraban aquella tarde en
el edificio Chihuahua de Tlatelolco y edificios contiguos, así como la de miles
de personas que se encontraban en la explanada de la plaza en esa fecha?
—¿Usted ordenó que un fotógrafo
tomara impresiones fotográficas de las personas detenidas en el edificio
Chihuahua?
—Como secretario de
Gobernación, ¿qué órdenes giró al director federal de Seguridad, con motivo del
mitin del 2 de octubre de 1968, en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco,
durante y después de los hechos?
—Como secretario de
Gobernación, ¿qué comunicación sostuvo con el secretario de la Defensa
Nacional, después de suscitarse los hechos violentos en la tarde y noche del 2
de octubre de 1968, en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco?
—Diga cuáles eran sus
atribuciones como secretario de Gobernación respecto de la Dirección Federal de
Seguridad.
—Diga qué instrucciones dio al
titular de la Dirección Federal de Seguridad respecto del trato a darles a los
integrantes del movimiento estudiantil de 1968.
—Diga si tuvo conocimiento de
que el personal de la Dirección Federal de Seguridad detuvo a presuntos
integrantes del movimiento estudiantil de 1968.
—Diga si ordenó la detención de
presuntos integrantes del movimiento estudiantil de 1968 por elementos de la
Dirección Federal de Seguridad.
—Diga si autorizó que los
elementos de la Dirección Federal de Seguridad pudieran detener a personas
vinculadas con el movimiento estudiantil de 1968.
—¿Cuál era la finalidad de la
presencia del Batallón Olimpia en los hechos del 2 de octubre de 1968?
—¿Quién autorizó u ordenó la
presencia del Ejército, del Batallón Olimpia y de las demás Fuerzas Armadas que
intervinieron en los hechos?
—¿Cómo se enteró, en su calidad
de secretario de Gobernación, del mecanismo empleado para ordenar al Ejército,
al Batallón Olimpia y a las demás Fuerzas Armadas que intervinieran en los
hechos del 2 de octubre de 1968 (de manera verbal, por escrito, etcétera)?
—¿El Estado vio amenazada la
tranquilidad social con el mitin convocado por los estudiantes el 2 de octubre
de 1968? (En caso afirmativo, explicar por qué.)
—¿Cuál fue su postura como
secretario de Gobernación con la forma en que intervino el Ejército y demás
autoridades en los hechos del 2 de octubre de 1968?
—Describa cuáles eran las
funciones que tenía encomendadas el Batallón Olimpia.
—Diga si en la época de ocurrir
ello tuvo conocimiento de que en la ocupación de la Ciudad Universitaria de la
Universidad Nacional Autónoma de México también participaron elementos de la
Dirección Federal de Seguridad.
—Diga si autorizó la
participación de elementos de la Dirección Federal de Seguridad en la ocupación
de la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México.
—Diga si en el período en que
se desempeñó como secretario de Gobernación tuvo conocimiento de que se tenía a
personas detenidas en las instalaciones de la Dirección Federal de Seguridad.
—En relación a su Segundo
Informe de Gobierno, en el punto 24, usted señala que por desestimiento del
Ministerio Público y libertad bajo protesta fueron liberadas 27 personas que se
encontraban en prisión por delitos principalmente relacionadas con los
acontecimientos de 1968. ¿Fue por decisión de usted como Ejecutivo Federal?
¿Qué le motivó a emitirla y a quién instruyó al respecto?
—En su Sexto Informe de
Gobierno, en el punto 37, refiere que presentó ante el Congreso de la Unión una
iniciativa de Ley de Amnistía respecto a las personas que llegaron a cometer
algún delito con motivo del conflicto estudiantil de 1968. ¿Qué le motivó a
presentar dicha iniciativa de Ley de Amnistía?
Lo que sigue
Después de que el Ministerio
Público terminó de leer el cuestionario, Echeverría se negó a declarar
acogiéndose a las garantías consagradas en el artículo 102 de la Constitución.
Pero como dicho precepto no establece plazos para que el indiciado responda a
la denuncia, el Ministerio Público determinó concederle 30 días para responder
a las acusaciones y otros 10 para contestar el interrogatorio. No más.
Concluida esa fase del
procedimiento, que se llevó seis horas con 45 minutos, el Ministerio Público
pretendía dar lectura a la demanda interpuesta por Jesús Martín del Campo
Castañeda y Raúl Álvarez Garín con motivo de los sucesos del 10 de junio de
1971. En la averiguación previa FEMOSPP/11/2002 iniciada por esos
acontecimientos, Luis Echeverría Álvarez está acusado de asesinato.
Antes de que el Ministerio
Público continuara, el expresidente pidió que, “por lo agotador de la
diligencia”, la lectura de la querella se difiriera. Ambas partes convinieron
en hacerlo este martes 9 a las 9:00.
Rodeado por los reproches de
sus acusadores, Echeverría salió del edificio de la Fiscalía igual que como
entró: por la puerta trasera.
Una vez que el expresidente de
la República entregue por escrito su declaración y sus respuestas al
cuestionario, la Fiscalía se propone citar a los sobrevivientes del gabinete del
presidente Gustavo Días Ordaz, así como a excolaboradores de Echeverría y
exfuncionarios que tuvieron algo qué ver con los hechos del 2 de octubre del
68.
Independientemente de la
búsqueda de indicios en los archivos de la Secretaría de la Defensa, del
Gobierno del Distrito Federal y del Archivo General de la Nación, también se
estudia la posibilidad de hacer una reconstrucción de la matanza, no en la
forma tradicional, sino con métodos prácticos y modernos.
Invitado por el Colegio de
Ingenieros Civiles, Luis Echeverría develó, el miércoles 3, un día después de
su comparecencia, una placa conmemorativa del 30 aniversario de esa
institución, a la cual, por cierto, donó las instalaciones durante su gobierno.
Ahí, el expresidente declaró que tenía la conciencia tranquila y que nunca ha
pensado en pisar la cárcel.
* Revista Proceso,
9 de julio de 2002.
Cuestiones de
América Nº 10, Agosto-Septiembre de 2002
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