Grupos
paramilitares en Chiapas
Darrin
Wood
Nuevo Amanecer Press-Europa *
El
secretario de la Defensa,Enrique Cervantes Aguirre, ha rechazado que el
Ejército Mexicano está entrenando o ayudando a los distintos grupos
paramilitares priístas de Chiapas. Sin embargo, durante los tres años que el
general Mario Renán Castillo estuvo al mando de la Séptima Región Militar,
surgieron y se hicieron fuertes por lo menos seis grupos paramilitares en el
territorio chiapaneco, bajo la doctrina que se imparte en Fort Bragg, Carolina
del Norte, una de las principales escuelas de contrainsurgencia del ejército
estadunidense. Y el lugar donde se formó el general Renán Castillo.
La
presencia del general Mario
Renán Castillo en Chiapas explica el surgimiento de diversos grupos
paramilitares priístas en la región de Los Altos en los últimos dos años, entre
ellos el que llevó a cabo la estratégica matanza de 45 indígenas el 22 de
diciembre en Chenalhó. Ex coordinador general de Inspección y Controlaría del
Ejército y la Fuerza Aérea, doctorado en ``psicología militar'', egresado del
Centro de Entrenamiento en Guerra Psicológica, Operaciones Especiales y Fuerzas
Especiales de Fort Bragg, Estados Unidos, estratega de la ofensiva contra el
EZLN en febrero de 1995, Renán Castillo es uno de los más destacados exponentes
en México de la teoría de la guerra de baja intensidad.
Desde febrero de 1995 -cuando
Renán Castillo se hizo cargo de la Séptima Región Militar- por lo menos seis
grupos paramilitares han sido formados en territorio chiapaneco [véase el
excelente trabajo de Jesús Ramírez Cuevas, ``Chiapas, mapa de la
contrainsurgencia'', Masiosare, 23 de noviembre de 1997]. Estos grupos,
casi todos vinculados a dirigentes del PRI local, han sembrado el terror en la
zona norte y Los Altos, dejando cientos de muertos y miles de desplazados en
los últimos años sin ningún tipo de interferencia por parte del Ejército o los
distintos cuerpos policiales.
Si examinamos el curriculum
vitae de Renán Castillo, entenderemos mejor este fenómeno. Pero veamos, por
ahora, la doctrina que prevalece en la institución militar de Estados Unidos
donde hizo sus estudios de posgrado: Fort Bragg, Carolina del Norte.
De
la doctrina paramilitar
``Las fuerzas paramilitares
están organizadas para proporcionar autodefensa popular. Operan en sus lugares
de origen. Pueden ser de tiempo completo o de tiempo parcial, dependiendo de la
situación. Combinan capacidades de infantería básica con técnicas policiales.
Ayudan a las fuerzas del orden, incluyendo la búsqueda de la infraestructura de
los insurgentes. También proporcionan defensa local contra las fuerzas de
combate de los insurgentes. Junto con la policía, separan a los insurgentes del
pueblo, evitando que aquellos puedan movilizar fuerzas y recursos. Las fuerzas
armadas regulares son el escudo detrás de lo cual discurre el desarrollo
político, social y económico. Su misión primaria es proteger a las fuerzas
gubernamentales, policiacas y paramilitares ante las fuerzas de combate de los
insurgentes'' (Field Manual 100-20 ``Stability and Support Operations'',
Capítulo 6. Foreign Internal Conflicts'', United States Army
Command and General Staff College, Fort Leavenworth, Kansas: 1997).
El Quinto Grupo de Fuerzas
Especiales del ejército de Estados Unidos, fue creado en septiembre de 1961 por
el presidente Kennedy, en Fort Bragg, Carolina del Norte. Hasta ese momento, el
gobierno de Vietnam del Sur y la embajada estadunidense habían puesto énfasis
en desarrollar fuerzas militares regulares, excluyendo a las minorías étnicas
(chinas) y religiosas. Sin embargo, a finales de ese año, fueron iniciados
varios programas con la intención de ampliar los esfuerzos contrainsurgentes,
desarrollando el potencial paramilitar de ciertos grupos de minorías.
Destacamentos de Fuerzas Especiales fueron asignados a la embajada
estadunidense en Saigón para dar adiestramiento y asesoría en estos programas,
los cuales eran conocidos genéricamente como Grupo
Irregular de Defensa Civil. El
desarrollo de fuerzas paramilitares entre los grupos de minorías sería la
misión primordial de las Fuerzas Especiales en Vietnam (Coronel Francis John
Kelly. ``Vietnam Studies: U.S. Army Special Forces
1961-1971'', Center for Military History Publication 90-23. Department of the
Army, Washington D.C. 1989).
Según el estudio de las Fuerzas
Especiales estadunidenses en Vietnam, la idea de formar paramilitares era
limpiar un territorio del ``terror e influencia'' de los Viet Cong, conseguir
apoyo para el gobierno de Vietnam del Sur y formar un programa de auto-defensa.
Después de cumplir todos estos puntos, lanzarse a la ofensiva atacando
posiciones del Viet Cong.
Nada ha cambiado desde Vietnam
en el uso de grupos paramilitares en labores de contrainsurgencia. En el
``Manual de Campo 100-20'', encontramos en el anexo titulado ``Implementando la
Estrategia IDAD (Defensa Interna y Desarrollo)'':
``Las fuerzas paramilitares,
sobre todo las reclutadas para servicios locales, están limitadas a una defensa
estática en la vecindad de sus propias casas. En comparación con el Ejército,
son poco entrenadas y carecen de buenas armas. Reciben bajos salarios, pero
substituyen de manera económica a las tropas del Ejército en áreas
relativamente seguras. En cambio, tienen capacidad para dar la alarma ante un
ataque de los insurgentes y pueden defender sus comunidades hasta la llegada de
refuerzos de combate más capacitados. Después de una campaña de consolidación
de un territorio bajo el control del gobierno, las fuerzas paramilitares
locales pueden asumir la seguridad y evitar el regreso de los insurgentes.
Empero, los comandantes militares y sus asesores jamás deben olvidar las
limitadas capacidades de combate de estas fuerzas. No pueden sobrevivir si las
fuerzas regulares de combate no están disponibles para reforzarlas a tiempo en
caso de un ataque masivo. Además, existe un aspecto político y psicológico muy importante
en la movilización de fuerzas paramilitares. La militancia da al pueblo un
interés en el éxito del gobierno. Los paramilitares desarrollan un compromiso
psicológico que tiende a vacunarlos contra la propaganda de los insurgentes
(...) y sus trabajos contribuyen al desarrollo económico del país''.
Los
GAFE, ¿antinarcos o antiMarcos?
El Ejército Mexicano también
tiene ya sus ``Fuerzas Especiales'', llamadas Grupos Aerotransportados de
Fuerzas Especiales (GAFE), para labores de contrainsurgencia. Todavía no está
confirmado que sirvan para ``adiestrar'' paramilitares, pero no se descarta
nada. Paz y Justicia, Los Chinchulines, Máscara Roja, el Movimiento Indígena
Revolucionario Antizapatista y la Alianza San Bartolomé de los Llanos no
hubieran podido surgir, con las armas y la impunidad que disfrutan en el estado
más militarizado de la república mexicana, sin algún tipo de ayuda
gubernamental y militar.
La pregunta es: ¿quién o, mejor
dicho, quiénes son los que fomentan a todos estos grupos?
``Los programas de
modernización del Ejército mexicano, que fueron definidos en 1995, prevén
contar con unidades de gran movilidad que incluyan componentes de fuerzas
especiales para ser incorporadas en cada una de las 10 regiones militares del
país. Según informes de las fuerzas armadas mexicanas, un cuartel general
coordinador será establecido para estas unidades tipo Ranger con tamaño
de compañía, así como escuelas de fuerzas especiales para las GAFE, en
coordinación con la unidad de operaciones especiales del Primer Cuerpo del
Ejército. Los programas de adiestramiento en operaciones especiales para el
desierto, la montaña y la selva también serán desarrollados con unidades que
recibirán entrenamiento en operaciones urbanas. Se está poniendo un énfasis
especial en las fuerzas que serán localizadas en los estados de Chiapas y
Guerrero donde serán creadas fuerzas aerotransportadas especiales regionales.
``El Ejército Mexicano destruyó
casi totalmente los grupos insurgentes en Guerrero a mitad de los setenta, aunque
la violencia atribuida a guerrillas, narcotraficantes y delincuentes ha
reaparecido en los últimos meses. El actual secretario de Defensa de México,
Enrique Cervantes Aguirre, era comandante de la 27 Zona Militar (Acapulco)
durante los años 70 y sus experiencias contrainsurgentes sin duda tendrán
influencia en el desarrollo de los programas contemporáneos de fuerzas
especiales. Además, se espera que el establecimiento de un servicio regular de
inteligencia militar -que está previsto en los planes para desarrollo en 1995-
puede mejorar las habilidades de las operaciones especiales'' (The
Professional Bulletin of the United States Army John F. Kennedy Special Warfare
Center and School. Fort Bragg, Carolina del Norte. Enero de 1996, Vol. 8, No. 4).
Los GAFE nacieron con el mismo
espíritu contrainsurgente de cualquier otro grupo de ``fuerzas especiales''
bélicas en todo el mundo. El pasado 15 de septiembre, el ``Zar'' antidrogas de
Estados Unidos, el general retirado Barry McCaffrey, emitió un informe al Congreso
norteamericano sobre las relaciones entre México y su país para la lucha contra
el narcotráfico.
``Dada la decisión del
presidente Zedillo de expandir temporalmente el papel de las fuerzas armada
mexicanas en misiones antidrogas, es indispensable el desarrollo de mejores
capacidades militares. El Departamento de Defensa (DOD) ha establecido un
programa muy exitoso de adiestramiento y material para el desarrollo de fuerzas
aerotransportadas de reacción rápida para apoyar los esfuerzos de México. En 1996,
cerca de 300 militares mexicanos terminaron adiestramiento antidrogas
proporcionado por el DOD. En 1997, más de mil 500 militares mexicanos
participarán en un programa antidrogas expandido, que incluye cursos de
mantenimiento de aviones, comunicaciones, inteligencia, pilotos de UH-1H
(helicópteros), instrucción en Fuerzas Especiales, desarrollo de cuadros y
operaciones marítimas. Los GAFE son unidades de élite del Ejército Mexicano que
han recibido adiestramiento en Fuerzas Especiales y asalto por aire. El
programa fue diseñado para mejorar rápidamente las capacidades de los GAFE y
los escuadrones de UH-1H. El adiestramiento establecerá un cuadro de
instructores mexicanos para mantener estas capacidades. El adiestramiento de
los GAFE está previsto que continuará hasta finales de 1999 e incluye un alto
componente de derechos humanos'', escribió el ``Zar''.
Pero dentro del programa de
adiestramiento hay muy poco que no se puede usar en la lucha contrainsurgente.
Un informe de Amnistía Internacional sobre el uso de armas destinadas al
ejército de Colombia para la lucha antidroga (Leaked Documents Point to U.S.
Weapons Meant for Drug War Used to Kill Innocent People in Colombia,
Washington, 29/X/96), cita una carta escrita a McCaffrey por el coronel
Warren D. Hall III, un experto en leyes que afirma: ``las habilidades de
infantería básica que las fuerzas estadounidenses de operaciones especiales
enseñan en sus despliegues antidrogas pueden ser utilizadas también por las
fuerzas armadas de Colombia en su esfuerzo contrainsurgente''.
Hay más razones para
preocuparnos. El pasado 26 de junio, H. Allen Holmes -vicesecretario de Defensa
para Operaciones Especiales y Conflictos de Baja Intensidad de los Estados
Unidos- señaló en una conferencia sobre Inteligencia Militar:
``Las Fuerzas de Operaciones
Especiales han sido fundamentales en nuestro trabajo con los militares
mexicanos. Con el 70% de la cocaína que entra en los Estados Unidos por la
frontera con México, hemos conseguido un progreso significativo desarrollando
programas de cooperación en materia antidroga con los militares mexicanos. Hace
año y medio, no teníamos casi ningún contacto con los militares mexicanos. Hoy,
estamos ayudando al Ejército Mexicano a crear un gran número de grupos de
reacción rápida con capacidad aeromóvil para la lucha antidrogas. La fuerza
principal de este programa ha sido el adiestramiento dirigido por el Séptimo
Grupo de Fuerzas Especiales que adiestrará a casi 200 miembros de los grupos de
reacción rápida sólo en este año fiscal.''
El Séptimo Grupo de Fuerzas
Especiales ha participado en acciones desde la guerra de Vietnam, asesorando el
ejército de Vietnam del Sur, hasta la invasión de Panamá en diciembre de 1989.
Hoy en día es el grupo de fuerzas especiales encargado del trabajo en América
Latina.
Epílogo
``El estratega exitoso de IDAD
(Defensa Interna y Desarrollo, otro aspecto de la contrainsurgencia) debe
entender que la verdadera naturaleza de la amenaza al gobierno se encuentra en
la fuerza política -no militar- del enemigo. Cualquier estrategia que no preste
atención seria y continua a los reclamos políticos y demandas de la oposición,
saldrá severamente perjudicada. Los programas militares y paramilitares son
necesarios para el éxito, pero no son suficientes en sí mismos.'' (Tactics,
Techniques, and Proceedings for Foreign Internal Defense, Chairman of the Joint
Chiefs of Staff. The
Pentagon, 26/6/97.)
Ahora que el general Castillo
Fernández se ha ido de Chiapas, el nuevo comandante de la Séptima Región
Militar, general José Gómez Salazar, se fue de viaje ``humanitario'' a la Zona
Norte con el (ex) gobernador Julio Cesar Ruiz Ferro. Ambos fueron a Sabanilla
para entregar láminas a gente que sufrió los efectos de las recientes
tormentas.
Al mismo tiempo, grupos de
paramilitares priístas estaban quemando docenas de casas, asesinado,
desplazando miles de simpatizantes zapatistas o perredistas.
Noviembre de 1997.
Unos días antes de abandonar la Séptima
Región Militar, el general Renán Castillo fue despedido así por los jefes del
grupo Paz y Justicia: ``Nunca lo olvidaremos, señor. Todo lo que usted hizo por
nosotros, obliga a la gratitud''.
* Masiosare, La Jornada, 11 de enero de 1998.
Cuestiones de América
Nº 10, Agosto-Septiembre de 2002
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