Cuestiones de América

 

Matan a un obispo en Guatemala *

 

Fue asesinado 48 horas después de haber presentado un informe que responsabilizó al ejército de la mayor parte de las atrocidades cometidas en 36 años de lucha contra la guerrilla izquierdista

 

El obispo auxiliar de la diócesis de Guatemala y destacado defensor de los derechos civiles, monseñor Juan Gerardi Conedera, fue muerto a ladrillazos dos días después de emitir un informe que responsabilizó al ejército de la mayoría de las atrocidades cometidas en este país durante la guerra civil.

El gobierno de los Estados Unidos exigió una investigación "a fondo" del asesinato y ofreció asistir a las autoridades guatemaltecas para lograr el esclarecimiento.

Gerardi, de 75 años, fue muerto en el garaje de su residencia, por un desconocido que le destruyó el cráneo con un ladrillo de cemento, dijeron fuentes de la Iglesia.

El cadáver fue hallado en un charco de sangre en el garaje y unas manchas halladas en el piso dan a entender que fue arrastrado de un lado a otro. Las fuentes de la Iglesia dijeron que Gerardi probablemente oyó un ruido y fue a averiguar qué pasaba.

"Al principio no lo reconocí, porque le habían destrozado la cara, pero luego vi su anillo, el anillo de obispo", declaró Mario Orantes, sacerdote de la parroquia de San Sebastián, de la capital, donde vivía el obispo.

Orantes descubrió el cadáver cuando se levantó para averiguar por qué las luces estaban encendidas en el garaje de la casa sacerdotal.

Gerardi también era el vicario apostólico y coordinaba la oficina de Derechos Humanos del Arzobispado.

El procurador general Héctor Pérez dijo que los investigadores están elaborando un retrato hablado de un sospechoso, sobre la base de las descripciones brindadas por un testigo.

"Todavía no podemos sacar conclusiones", dijo Edgar Gutiérrez, el principal encargado del informe "Nunca más en Guatemala", que Gerardi presentó el viernes en la catedral de la ciudad capital y que era similar al que realizó la Conadep en la Argentina.

Pero Gutiérrez dijo que no puede ser desestimado el hecho de que el asesinato ocurrió sólo dos días después de ser emitido el informe.

 

La estadística del conflicto

El documento, basado en 6000 entrevistas con sobrevivientes, responsabiliza al ejército y a las llamadas Patrullas Civiles de Autodefensa de alrededor del 80 por ciento de los 150.000 asesinatos y la desaparición de 50.000 personas ocurridos durante la guerra civil que estalló en 1961.

Los rebeldes izquierdistas de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) fueron responsabilizados del 9 por ciento de las muertes. El conflicto finalizó en diciembre de 1996, con la firma de un acuerdo de paz.

La antigua guerrilla de la URNG condenó el asesinato y lo consideró "una grave provocación política y un duro golpe a la sociedad", porque se trata de "una acción diseñada con el deliberado propósito de desestabilizar aún más al país en un momento particularmente crítico".

Con el asesinato se pretende "revertir los efectos positivos del proceso de paz", añadió la URNG.

El diario del Vaticano, L'Osservatore Romano, dijo que Gerardi "fue uno de los más firmes defensores de los derechos humanos durante la cruenta guerra civil que durante 36 años afligió a Guatemala".

El periódico destaca que el papa Juan Pablo II se reunió varias veces con Gerardi cuando visitó a Guatemala, en 1996.

El director de la misión de las Naciones Unidas para Guatemala, el francés Jean Arnault, afirmó que el asesinato presenta "un violento contraste, ya que era un hombre involucrado en el proceso de paz".

En Nueva York, el secretario general de la UN, Kofi Annan, condenó el asesinato "en los términos más enérgicos posibles" y dijo que espera que "pronto se vierta luz sobre las circunstancias y móviles de este brutal acto".

"Es una prueba de fuego para el gobierno actual, es un tiro de gracia para el proceso de paz", expresó Ronalth Ochaeta, de la Oficina de Derechos Humanos del arzobispado, quien dijo que el gobierno de Alvaro Arzú debe dar una respuesta en 72 horas, de lo contrario la responsabilidad sobre el crimen recaerá sobre él.

"La violencia no ha desaparecido en el país. Estos son los métodos que se utilizaron en el pasado", afirmó el procurador de los derechos humanos, Julio Arango.

 

Protagonista de la paz

 

·  Precursor: como obispo de Las Verapaces (1967-1976), fue precursor de la Pastoral Indígena. Luego fue obispo de la diócesis de El Quiché, provincia en la que se registró el 54% de las víctimas del conflicto con la guerrilla.

·  En la mira: después de que escapó de una emboscada, cuando era presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala (CEG), y a raíz del acoso de los militares contra la Iglesia, la diócesis de El Quiché se cerró en junio de 1980.

·  Años de exilio: luego del atentado, permaneció fuera del país de 1982 a 1984. A partir de ese último año fue obispo auxiliar de la arquidiócesis de Guatemala.

·  Mediador: a principios de 1990 trabajó como delegado por la CEG en las negociaciones de paz entre el gobierno y la guerrilla.

 

* La Nación, Buenos Aires, 28 de abril de 1998.

 

 

Cuestiones de América Nš 10, Agosto-Septiembre de 2002

 

 

 

Regresar a la Página Principal...