Chile: La justicia
protege a los asesinos
Sergio Ramírez *
El ex agente de la DINA,
Nibaldo Jiménez le relató al juez Guzmán los crímenes del Guatón Romo y Marcelo
Moren Brito. Además, acusó a Miguel Krassnoff y Maximiliano Ferrer de resolver,
con la aprobación de Contreras y Pinochet, qué cuerpos desaparecerían. A pesar
de estos antecedentes y otras declaraciones de testigos y víctimas, los
tribunales de justicia recurren a las mismas medidas fraudulentas de la
dictadura para proteger a los principales asesinos y torturadores.
Nibaldo
Jiménez indica que en 1974 fue designado a la DINA y que en el cuartel de José
Domingo Cañas conoció a Marcelo Moren Brito, quien "aparecía de repente y
primero era jefe, se perdía por tiempo y luego aparecía otra vez como jefe. Era
de Villa Grimaldi y de José Domingo Cañas y aparecía muy de vez en cuando. No
lo vi en Londres 38… ". También recuerda que "en una oportunidad,
cuando llegué a José Domingo Cañas, fui llamado por el señor Moren y me dijo
que me iba a enseñar lo que le pasa los traidores, sobre todo a los de
Investigaciones. 'Aquí tienen que andar derechitos'. Me dijo que fuera a ver un
cuarto que estaba abarrotado de detenidos, y entonces él llamó al detenido
Teobaldo Tello, y él abre su boca y vi que estaba completamente
ensangrentada". Explica que le costó darse cuenta lo que había pasado,
pero que luego se fijó con más atención y se dio cuenta "que sus dientes
habían sido removidos con un alicate por parte del señor Moren". Agregó
que no supo más de él, "pero dudo que haya sobrevivido, ya que era
torturado constantemente y de una manera intolerable". Y Jiménez no se
equivoca: el Informe Rettig establece que el detenido era el ex fotógrafo y ex
funcionario de Investigaciones Teobaldo Antonio Tello Garrido (MIR), detenido
el 22.08.1974 y conducido al recinto secreto de la DINA, ubicado en calle José
Domingo Cañas con República de Israel (Ñuñoa), para después ser trasladado a
Cuatro Alamos, desde donde desapareció.
"Son
para los Paquetes"
El
relato de Jiménez continúa. Explica que sus primeros contactos con otros
agentes fueron con Osvaldo Romo (el Guatón), y con Luz Arce, ex militante PS),
delatora de varios de sus compañeros. De Romo no tiene buenos recuerdos. Afirma
que era "muy malo", "no tenía sentimientos humanos. Había sido
dirigente de la USOPO y luego se presentó a Investigaciones a decir que podía
entregar a mucha gente. Claro, él los conocía a todos, como era de la Junta de
Vecinos, y comenzó a tomarlos detenidos a todos. Y cuando los detenía era muy
sádico con ellos, porque cuando llegaba allá (José Domingo Cañas) los agarraba
a patadas…" Además, aunque reitera que sólo conoció Villa Grimaldi, José
Domingo Cañas y Cuatro Alamos, dice que en una oportunidad llegó a Londres 38.
Allí preguntó dónde estaba el baño y le dijeron que subiera. "Subo al baño
y al lado de éste había varios pedazos de rieles cortados, se notaban que
estaban cortados hacía poco, ya que estaban brillantes por el lado cortado. Y a
mí me extrañó... por qué tantos rieles, y me explicaron que 'esos son para los
paquetes'. Yo pregunté qué paquetes, y me respondieron: para los que se van
cortados todos los días de aquí, un lote grande va al mar, los envuelven en un
saco bien amarrados con alambre, echan el cuerpo y el riel y con el peso del
riel se van para el fondo". Agrega: "quien mandaba los individuos al
mar era una reunión que se hacía con los jefes del grupo en esa época, que en
ese tiempo eran los capitanes Miguel Krassnoff Martchenko, Maximiliano Ferrer
Lima, otro de apellido Barrieta, que representaban a los diferentes cuarteles.
Los que se reunían, en algo así como un juzgado, decidían quién se salvaba y
quién se iba al mar, lo que significaba que serían desaparecidos". Añadió
que "estos libros se llenaban en la tarde para luego ser enviados con
dirección al General Contreras, jefe máximo de la DINA. Contreras era quien
revisaba las listas y, en definitiva, era quien decidía la suerte de los
detenidos".
La
Organización Criminal y sus Jefes
El ex
agente de la DINA revela también la estructuras operativas de la DINA y los
mandos de sus principales divisiones. Al individualizar, dijo que Miguel
Krassnoff Martchenko era responsable del Grupo Cóndor "y hacía distintas
labores de detención e interrogatorios. Él tomaba las decisiones
importantes". Además, identificó a Gerardo Godoy como jefe del Grupo
Tucán, a Ricardo Dore Miller del Grupo Aguila, y que Basclay Zapata pertenecía
al Condor junto al Guatón Romo. Estas dos sub- unidades, Aguila y Tucán, junto
con Halcón y Vampiro, estaban bajo el mando de la Brigada Caupolicán y ésta, a
su vez,dependía de la Brigada de Inteligencia Metropolitana (BIM) a cargo de
Pedro Espinoza, que ocupaba también la misma posición con el Departamento
Exterior. Tanto la BIM como el Departamento Exterior dependían de la Dirección
General de la DINA, al mando de Manuel Contreras, quien respondía directamente
ante Pinochet.
En
forma paralela a las sub-unidades operaba el grupo dirigido por Osvaldo Pincett
(Doctor Tormento), quien utilizaba la hipnosis para arrancar confesiones de los
detenidos. Mientras que en el caso específico de Villa Grimaldi, Jiménez
sostiene que nunca vio ejecuciones con disparos, pero que se utilizaba otra
clase de métodos para eliminar a los detenidos e indica que lo más extraño que
vio en el lugar "era que habían desfigurado a un detenido que había
muerto, nunca supe su identidad, sólo sé que con un soplete le quemaron toda la
cara para desfigurarlo… "
Para
Proteger a los Asesinos todo es Válido
Como
en dictadura, la maniobra de sacar un juez para cerrar casos se pone en
práctica en el presente, mientras el gobierno y las cúpulas del oficialismo
guardan cómplice silencio. Así sucede con la revocación del procesamiento a
Marcelo Moren por el secuestro y desaparición de militantes del PC en la calle
Conferencia. En efecto, el juez Juan Guzmána, tras el sobreseimiento de
Pinochet, presentó licencia por "stress". Fue reemplazado por la
jueza Gabriela Pérez, quien, utilizando viejas prácticas "judiciales"
de la dictadura, hizo el trabajo sucio de dejar sin efecto el procesamiento de
Moren Brito, quien comandó el escuadrón de la DINA que instaló la ratonera de
Calle Conferencia y que también está siendo procesado por el secuestro
calificado y desaparición de David Silberman Gurovic, por su participación en
los delitos cometidos en los centros clandestinos de tortura de Villa Grimaldi,
Londres 38, José Domingo Cañas, Venda Sexy y Cuatro Alamos, y por integrar la
asociación ilícita terrorista DINA.
Los
delitos de Moren Brito son innumerables. Está involucrado en el asesinato de
María Labrín Sazo (MIR), detenida el 12.08.1974, 25 años y 3 meses de embarazo.
Desde su hogar la condujeron al centro de torturas de la DINA ubicada en la
calle Londres 38. Existen testimonios de prisioneros políticos que estuvieron
con ella en ese lugar y que señalan que fue interrogada por Marcelo Moren.
Después no se vuelve a saber de ella, aunque su madre ha declarado que logró
saber por un ex miembro del Servicio de Seguridad de la Marina, Juan Pastene,
que su hija había dado a luz una niña el día 5 de marzo de 1975; sin embargo,
Pastene nunca quiso ratificar lo dicho ante un tribunal. Pero, las denuncias
continúan. La ex prisionera Glàdys Díaz relata que "luego de la partida
del comandante Pedro Espinoza, quedó como jefe de Villa Grimaldi "El
Coronta", también conocido como "El Ronco", pero que en realidad
se llama Marcelo Moren Brito", asesino que llegó al grado de coronel y fue
condecorado por Pinochet. Además, ex detenidos de Villa Grimaldi lo recuerdan
como uno de los agentes más bestiales. Ha sido mencionado o investigado en 91
casos de detenidos desaparecidos o ejecutados, entre ellos Alfonso Chanfreau,
el sacerdote español Antonio Llidó, Carmelo Soria y Lumi Videla. En el proceso
"Contra A. Pinochet y otros", el juez Guzmán lo encausó como autor de
la desaparición de los dirigentes del PC, junto a Manuel Contreras, Ricardo
Lawrence, Eduardo Garea y Osvaldo Pincetti. Pero, a este reconocido asesino y
torturador Gabriela Pérez le aplicó el principio de la "cosa
juzgada". Ya en abril había dictado el mismo fallo cuando terminó con el
auto de procesamiento contra Manuel Contreras. Así, la jueza retrotrae las
resoluciones de la justicia al tiempo en que se aplicaba la Ley de Amnistía sin
mayor investigación, borrando de una plumada los precedentes que en dicha
materia había instaurado los tribunales.
La
protección que brindan los tribunales de justicia a los asesinos del período
dictatorial se intensifica. En vísperas de la resolución que podría revocar en
parte el procesamiento de Miguel Krassnoff Marchenko, los rumores de presiones
aumentaron con el atentado al hotel militar que administra. La policía confirmó
que la bomba tiene características sofisticadas que llevan a sospechar que se
se trata de un acto destinado a influir sobre el fallo. Con tal objeto, el
atentado fue atribuido de inmediato a opositores a los uniformados. El fallo de
la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago favorecería al ex agente.
En efecto, el juez Raimundo Díaz se inclinaría por anular el procesamiento por
los doce casos de secuestro en Villa Grimaldi, mientras que los ministros Rosa
María Maggi y Rubén Ballestero mantendrían el encausamiento por siete casos y
revocarían por los otros cinco restantes. Para lo cual, ha sido fuerte el lobby
de miembros de la Auditoría del Ejército en favor de Krassnoff. La defensa le
ha hecho ver a los magistrados que Krassnoff ejerce una alta influencia al
interior de los cuarteles. Tratan de utilizar el principio de la cosa juzgada
para librar a Krassnoff. Fraudulenta decisión que sería apelada por los
querellantes ante la Suprema. La aplicaciónde este este principio atenta contra
la totalidad de los procesos que investiga el juez Guzmán e incluso es
contrario a las resoluciones del máximo tribunal que ha señalado que la cosa
juzgada sólo se dicta cuando el inculpado enfrentó previamente un proceso por
el mismo caso.
Nuevas
Denuncias ante una Justicia Cómplice
Los
familiares de las víctimas y los propios detenidos que sobrevivieron sostienen
que las pruebas contra Krassnoff son tan poderosas que hacen imposible revocar
cualquier dictamen. Al respecto, mencionan otros antecedentes:
Silvia
Eveling Mazzella Muñoz (MIR), detenida el 13.10.1975, relata que tras ser aprehendida
por el capitán (r) Tulio Pereira, fue trasladada hasta el Cuartel Terranova
-nombre que utilizaba la DINA para referirse a Villa Grimaldi- y en el lugar
"me sacaron la venda que tuve durante todo el viaje y me llevaron a una
oficina donde estaba un oficial que se identificó como el capitán Miguel
(Krassnoff). Él me dijo que sabía quién era yo, me pidió que colaborara ya que
de lo contrario lo pasaría muy mal, al igual que mi amiga María Sartori, quien
había sido detenida un mes antes. Después de un rato, trajeron a María y allí
le pidieron que me explicara lo que me iba a pasar si yo no cooperaba, entonces
ella me señaló que había sido torturada brutalmente y que eso me pasaría si yo
no ayudaba". Silvia Mazzella.fue sometida a torturas. Recuerda que
mientras era sometida a la parrilla "me vuelven a sacar de la celda, me
vendan y me llevan a la oficina del capitán Miguel, en el lugar se encontraba
también Tulio Pereira, a través de la venda pude observar que ambos me pedían
información sobre otros compañeros". Ante esta evidencia, Krassnoff no
puede negar que en Villa Grimaldi se torturaba y tampoco puede seguir negando
que nunca estuvo en una de las sesiones de tortura.
El
testimonio de de Amelia Odette Negrón Larre es definitorio. Indica que fue detenida
el 10.02.1975 por los agentes de la DINA Basclay Zapata (El Troglo), Tulio
Pereira y Teresa Osorio, esposa del Troglo. En Villa Grimaldi fue interrogada
por estos mismos torturadores, además de Pedro Espinoza (Comandante Rodrigo
Terranova). A este último, señala que lo reconoció por su voz durante las
primeras sesiones de torturas. Con respecto a Krassnoff, sostiene que era
torturada en la misma pieza que Lautaro Videla (PS), y en una oportunidad
"sacan a Lautaro y me colocan sobre la parrilla mientras me ponen
corriente. Les manifiesto que tengo lentes de contacto y me sueltan para que me
los pueda sacar y para eso debo sacarme la venda, y veo a Miguel Krassnoff y al
resto del equipo señalado anteriormente, más otras personas que no recuerdo
bien". Adermás, durante su permanencia en en ese lugar, le encargaron a
Amelia la limpieza de la ropa de los otros detenidos. Gracias a ello, tuvo la
posibilidad de definir las jerarquías de mando. Ante el juez Guzmán, señaló que
Pedro Espinoza lideró el campo de concentración entre noviembre de 1974 a marzo
de 1975. Lo ayudaba un oficial de nombre Ciro Torre Saenz. Marcelo Moren asumió
la jefatura en reemplazo de Espinoza y "siempre se paseaba al interior del
recinto gritando y amenazando a la gente". En el caso de Miguel Krassnoff
confirma que participó y dirigió varios interrogatorios. Otros agentes que
intervenían en detenciones e interrogatorios fueron Zapata, Teresa Osorio y
Osvaldo Romo. Sobre este último sentencia que "fue la persona que me
detuvo, me subió al auto, me amenazó con violarme, me torturó, me hizo un
simulacro de fusilamiento y me sometió al teléfono (golpes en el oído)".
Recuerda también a Palmira Almena Guzmán (la Pepa), Osvaldo Pulgar y José
Fuentes (Cara de Santo) que sólo trabajan en Villa Grimaldi. Otros agentes
operativos eran: Tulio Pereira (muerto), Gerardo Godoy García (Cachete Chico),
Maximiliano Ferrer Lima (Max), Ricardo Lawrence Mires (Cachete Grande),
Fernando Laureani Maturana (Pablo), Samuel Fuenzalida Devia (Gato), Alejandra Merino
Vega (la Flaca Alejandra), Luz Arce, María Alicia Uribe (Carola). Además,
durante su período de detención vio a casi la totalidad de detenidos que se
encontraban en Villa Grimaldi. Recuerda a Iván Monti Cordero, Carmen Díaz
Darricarre, Alan Bruce -por cuya desaparición está procesado Krassnoff y que es
nada menos que sobrino de Marcelo Moren-, Jaime Vásquez Saenz, Manuel Cortes
Joo, Verónica León, Elena Altieri, Fidelia Herrera, Delia Bravo, Funny
Medwinsky, Isabel Matamala Vivaldi, Sonia Eulalia, Ingrid Sucarrat, Julia Díaz,
Helen Zarour, entre otros.
La
realidad indica que en Chile la democracia, el Estado de Derecho y la igualdad
ante la ley son falacias de una clase política inconsecuente y de una justicia
corrupta.
* Rebelión, 3 de septiembre
del 2001.
Cuestiones de América Nº 10, Agosto-Septiembre
de 2002
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