Vienen los hombres. Tumban la puerta
de la casa, de la villa o del rancho. Los habitantes son ricos o pobres. Los
autores no siempre llevan uniforme pero sí armas. Muchas veces vienen de noche
pero otras veces también a plena luz del día. Sin orden de detención, se llevan
al padre, a la madre o al niño. La víctima desaparece, sin dejar huellas...
Casi
siempre así se desarrolla el primer acto del drama que llamamos desaparición.
La víctima no sabe lo que le espera. No está claro lo que le espera en el
futuro. ¿Seguirán años de encarcelamiento aislado o seguirá la muerte? La
víctima no sabe nada de la suerte de los familiares que han quedado atrás; no
sabe si también los habrán encarcelado a ellos. No solamente el propio desaparecido
está en la inseguridad. También los familiares y los amigos que han quedado
atrás son atormentados por ella. Casi siempre va acompañada de angustia y
miedo. La angustia y el miedo de que a ellos les pasará lo mismo. Un factor que
complica aún más las cosas para la familia es la situación económica en la que
llegarán si la persona que ha desaparecido es el sostén del hogar. Entrará
menos dinero, o nada, mientras que los gastos subirán considerablemente el
momento que comience la búsqueda. El transporte público, el dinero para
sobornos, y sobre todo los abogados cuestan mucho dinero. La inseguridad, la
búsqueda y naturalmente la esperanza de que el desaparecido regrese algún día,
hacen que para la familia es muy difícil adaptarse y acostumbrarse a esta nueva
situación. El resultado casi siempre es la marginación social y económica.(vea la asistencia psíquica.)
Para
poder dar ciertos pasos a nivel político o jurídico, es muy importante dar una
definición clara de la palabra desaparición, por ejemplo partiendo de las
normas de las organizaciones de los derechos humanos o de las Naciones Unidas.
Amnistía
Internacional define los "desaparecidos" como "aquellas personas
que han sido detenidas por agentes del Estado, pero cuyo paradero y suerte se
ocultan, y cuya detención se desmiente". Amnistía Internacional pone el
término desaparición entre comillas para indicar que la persona en cuestión en
realidad no ha desaparecido. Es que existen personas que saben dónde se
encuentra el desaparecido pero que se encierran en su silencio.
Una
definición parecida proviene de la Federación de Comités de familiares
Latinoamericanos, la FEDEFAM. En esta definición se acentúa aún más fuerte que
en la de Amnistía Internacional que una desaparición es una violación de los
derechos humanos, también para los familiares que han quedado atrás: "Una
desaparición puede haber ocurrido las veces que fueron cometidos actos de
omisión por agentes del gobierno o por individuales con el consentimiento o la
complicidad del gobierno, con el propósito de intimidación y represión, las
cuales violan los derechos humanos básicos con la intención de perjudicar a una
persona o a sus allegados, y en las cuales las autoridades públicas ocultan la
suerte de la víctima y niegan estar implicadas ellas mismas".
Lo crucial en ambas
definiciones es la implicación por parte de las autoridades. Las autoridades
pueden ser responsables de una desaparición directa o indirectamente.
Directamente si ellas mismas dan el orden al servicio secreto, a las Fuerzas
Armadas o a la policía, de hacer desaparecer a una persona. Indirectamente si
no son ellas mismas las que dan el orden pero tácitamente aprueban que otros
hacen desaparecer a una persona. En ambos casos las autoridades desmienten su
participación. Siempre se ocultan tras un muro de silencio y no quieren
colaborar en dar información o en realizar una investigación.
Las
desapariciones, entendidas como violaciones de derechos humanos, no pueden
verse separadas de otras violaciones. Existe por ejemplo una relación clara con
el encarcelamiento por razones políticas. Una desaparición puede ser una forma
de encarcelamiento no reconocida. La mayoría de las desapariciones ocurren
durante los primeros días del encarcelamiento. Por eso, las posibilidades para prevenirla
sobre todo se relacionan con este primer período decisivo. Una desaparición
puede resultar también en un asesinato político, pero la gran diferencia es que
en un asesinato político se localiza un cuerpo. En ese momento, para los
familiares la inseguridad sobre una desaparición da paso a la seguridad sobre
la muerte.
Propiamente
dicho, no se puede hablar de una desaparición si se conoce la suerte o el
paradero de un desaparecido, si el cuerpo es localizado, o si se demuestra o se
hace público que la víctima está muerta.
En
base a las características descritas anteriormente, se pueden diferenciar dos
clases de desapariciones. La primera es la desaparición temporal, la cual en
realidad es una detención incomunicado (una forma de encarcelamiento no
reconocido). Pongamos por ejemplo el caso de los hermanos Bourequat. Durante 18
años, desde el 8 de Julio de 1973 hasta el 30 de Diciembre de 1991, estuvieron
encarcelados en un centro de detención secreto en Marruecos. Las condiciones en
esta notoria prisión "Tazmamert" eran deprimentes. La mayoría de sus
compañeros de prisión no sobrevivieron su cautiverio allí. Durante años, las
autoridades Marroquíes desmintieron el encarcelamiento de los 270
desaparecidos, los cuales fueron puestos en libertad en 1991, probablemente
debido a una campaña mundial contra las desapariciones en Marruecos. Para
muchos familiares, los hermanos Ali, Bayazid y Midhat Bourequat se han
convertido en el símbolo de la esperanza. Ahora viven en los EEUU.
Fuimos arrestados el 8 de Julio a
las 4 de la mañana. Mihdat le abrió la puerta a la policía quien interrumpió en
la villa empujando la puerta. Uno saltó por encima del muro interior con un
revólver en la mano ¡era como en el Lejano Oeste! Uno que saltó por encima del
muro de la izquierda era un amigo de Beyazid. Se dio media vuelta y se fue, ya
que no podía resistir mi mirada. Pregunté: "¿Es esto un
allanamiento?" Ellos contestaron: "No, no es un allanamiento".
Dije: "¿Por qué vinieron de esta manera?" Me contestó, de forma
amable: "Enséñanos la casa". Los llevé por la casa. Llegué a la
habitación de Ali. Estaba durmiendo, así como su esposa y su hija, y quería
ocultarlo...de manera que tuviera tiempo para escapar, así que lo llamé por el
nombre de mi otro hermano. Lo llamé: "Omar, Omar". Se despertó de un
sueño profundo y me dijo: "No, ¡soy Ali!". Quería que tenía tiempo
para esconderse y para ir a una embajada, pero el no habría podido imaginarse
de que vinieron a buscarlo. Primero fue arrestado Ali, y Midhat y Bayazid unas
horas más tarde, a las 10 de la mañana. Nos dijeron que nos llevarían ante el
Rey para ser interrogados... detuvieron el vehículo, nos vendaron los ojos y
nos cubrieron con una manta.
Del
Indice del AI MDE 29/01/93 pág. 21
La
segunda y a la vez más grande categoría de todas las desapariciones, es la
desaparición eterna. El desaparecido o bien ha sido asesinado o bien condenado
a permanecer en una prisión por el resto de su vida sin que el Mundo exterior
lo(a) encuentre.
Existe
bastante confusión sobre la diferencia entre una persona desaparecida y una
persona perdida. Las personas perdidas son las que desaparecen después de un
catástrofe o de un accidente. Su desaparición no es un asunto político; no se
puede hablar de premeditación o responsabilidad por parte de las autoridades.
También la desaparición llamada "perdido en acción" se diferencia de
una desaparición. Se puede hablar de "perdido en acción" cuando un
soldado se encuentra desaparecido, y no está claro si él o ella ha muerto en
acción, o si ha sido capturado por el enemigo. Muchos de los soldados Norteamericanos
desaparecidos en Vietnam pertenecen a esta categoría. Igual que en el caso de
una "desaparición", los familiares sufren de una gran inseguridad.
Sin embargo, la diferencia es que casi siempre pueden contar con la
colaboración de las autoridades a las que el soldado prestaba sus servicios.
Además, en comparación con los casos de "desapariciones", es mucho
más fácil conseguir información sobre las circunstancias bajo las que
desapareció el soldado. Los procedimientos jurídicos relacionados con
"perdido en acción" se estipulan en las Convenciones de Ginebra,
particularmente en el artículo 3.
Resumiendo
se puede describir el sistema de una desaparición como sigue: 'Una persona es
arrestada, detenida, secuestrada o bien privada de su libertad por diferentes
cuerpos oficiales o niveles gubernamentales; o por grupos organizados o
individuales que actúan en su nombre; o con el apoyo directo o indirecto, el
consentimiento o el permiso del gobierno, seguido de la negativa de revelar la
suerte o el paradero de la persona en cuestión o la negativa de reconocer su
privación de libertad, poniendo así a esta persona fuera del alcance de la
protección de la ley.' (definición del Grupo de Trabajo de Desapariciones
Forzosas e Involuntarias de las Naciones Unidas)
* En Desapariciones.
Es
imposible dar una cifra exacta de la cantidad de desapariciones. El hecho de
que muchas familias temen denunciar una desaparición es un factor importante.
Las
cifras dadas por el Grupo de trabajo de Desapariciones Forzosas e Involuntarias
de las Naciones Unidas probablemente no son más que una fracción del número
real de desapariciones. Desde su fundación (en 1980), este Grupo de trabajo de
las Naciones Unidas se esfuerza por el esclarecimiento de en total 43.980 casos
de desaparición. En 1996 el Grupo de trabajo se mantuvo ocupado con la denuncia
de 551 nuevos casos de 27 países. El número total de países con los cuales el
Grupo de trabajo mantiene contacto con relación a casos de desaparición
asciende a 63. En aproximadamente 40 de estos países los familiares se han
organizado para exigir una explicación. Este no es el caso en los 23 países
restantes, probablemente porque es muy peligroso tanto para el desaparecido en
sí como para los familiares. También es muy probable que en esos países ocurran
desapariciones que no sean registradas. Esto explicaría por qué el cálculo en
1996 de 43.980 desaparecidos no sea más que un cálculo por debajito. Estas
personas han desaparecido pero seguro que no olvidadas. Se les está buscando,
en silencio.
* En Desapariciones.
Cuestiones de
América Nº 10, Agosto-Septiembre de 2002
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