La Democracia Perfecta, Aspiración Permanente de los Pueblos

 

A distancia de lo que se considera, la democracia es el resultado de mucho más que un legado, o de un precepto. El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo es propiamente un compromiso del ser humano, que al paso de los tiempos se advierte como una consecuencia del concurso de la gente, y no de los ilustres de siempre que pretenden impulsarla...

Sus formas cambian en el transcurso de los tiempos, y la conciencia de esa gente en su ejercicio modifica sus alcances, de simple conducción de la plebe a participación del conjunto de los pueblos en su destino, de simple democracia representativa formal a democracia participativa.

El “destino” de estos pueblos, no obstante, pareciera no ser más que un lugar común, pues por momentos se desdibuja y esconde; esto sucede con el destino del pueblo estadounidense, pues la reciente experiencia electoral, más que satisfactores en esa dirección deja profundas huellas de lo que seguramente son ya grandes preocupaciones de aquellos ilustres.

En todo caso, resulta útil comparar la condición actual de lo que alguna vez equivocadamente llegó a ser considerada la democracia perfecta, la de la Unión Americana, con las imperfecciones reales de la más joven de todas, la de los avances electorales de la nueva República de Haití, que en las ultimas semanas del siglo XX dio un paso más en su senda.

Camino de todos los pueblos en América, desde Alaska hasta la Tierra del Fuego, que deseamos continuar recorriendo para avanzar.

 

 

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