Haití,
de la Pobreza a la Democracia
Jesús Hernández
Garibay *
Con una cultura
mezcla de africano e influencias francesas, Haití fue colonia hasta 1804 cuando
los esclavos negros se sublevan y proclaman con Toussaint de L’Ouverture al
frente, la primera república negra del mundo. A lo largo del siglo 19 se
suceden sangrientas guerras internas y luego de décadas de ocupación e
influencia estadounidense, desde 1957 François
Duvalier (Papa Doc) inicia una cruenta dictadura que se prolonga hasta 1971 en
que muere y es sustituido por su hijo Jean Claude (Baby Doc), quien es nombrado
presidente a los 19 años hasta que a principios de 1986 tiene que huir del
país.
En enero de 1988 Manigat es electo
presidente, pero expulsado por los militares en junio; luego se nombra a
Próspero Avril, pero renuncia y huye del país en marzo de 1990. En diciembre de
este último año se realizan elecciones supervisadas por la ONU que terminan
en una arrolladora victoria de Jean-Bertrand Aristide,
sacerdote católico y defensor de los sectores más pobres, pero este es
expulsado por otro golpe militar en septiembre de 1991. Una fuerza militar de la ONU con el ejército estadounidense en la cabeza
restituye en el poder a Arístide en 1994, bajo la condición de que de inmediato
proceda a hacer nuevas elecciones para evitar la consolidación de su liderazgo,
de desconfianza para Washington. Así, queda en el cargo André Préval desde diciembre de 1995 hasta ahora.
Haití cuenta en la actualidad con 7,8
millones de habitantes y trata de avanzar hacia la democracia a través de
intentos electorales más firmes, en medio todavía de contradicciones. El
partido de Arístide, Familia Lavalas -a disgusto de sectores ricos y poderosos
gobiernos como Washington- ganó de forma abrumadora en las elecciones de mayo
pasado (17 de 18 puestos en el Senado, el 80 por ciento de la cámara baja y la
mayoría de los gobiernos locales). Ello dio lugar a que en este 2000 el
sacerdote católico intentara ganar de nuevo la presidencia, frente a candidatos
de oposición prácticamente desconocidos en el país.
No obstante los intentos de boicot y bombazos con saldo de víctimas
promovidos por esa oposición antes y durante la jornada electoral del 27 de
noviembre, las elecciones se llevaron a cabo en un ambiente de calma, con una
votación del 60.5 % de los 4 millones de empadronados que lleva a Jean-Bertrand
Aristide de nuevo a la presidencia con casi el 92 % de los votos, mientras el
segundo candidato Arnold Dumas, recibía sólo el 2.4 % y los otros cinco
candidatos, virtualmente desconocidos, apenas alcanzaban esa cifra.
A pesar de que los EUA, Canadá y la Unión Europea habían rechazado enviar
observadores a los comicios, en estos participaron unos 200 observadores extranjeros (90 del Caricom, 25 de Global Exchange y otros de la
Organización de Países Francófonos), los que
avalaron el proceso. Así, es esta la segunda vez que en
realidad va a transmitirse el poder en Haití por la fuerza del voto y no por
ningún golpe de Estado, con un presidente electo de la gente y por la gente.
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* Publicado en la revista Siempre, México, 14 de diciembre
de 2000, página 44.
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